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Las clases (e internet) se están llenando de textos y trabajos hechos con ChatGPT. Estas palabras les delatan


Dime qué edad tienes y te diré de dónde copiabas tus deberes, de la mítica e inmensa enciclopedia a Larousse a Wikipedia pasando por la Encarta. Cada generación tiene su fuente de confianza para que le eche una mano con sus trabajos y la actual es ChatGPT. El profesorado ya lo sabe y está tomando medidas para lo que se viene encima: una inteligencia artificial capaz de beber de diferentes referencias, adoptar tonos, resumir y reescribir contenido. Casi nada. Pero a veces no hace falta recurrir al mejor detector de textos generados por IA porque la humanidad tiene nuevas herramientas para hacer trampas y las mismas viejas malas costumbres.

Hacer trampa es más fácil y mejor que nunca

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¿Te han pedido el resumen del capítulo 17 de ‘El Quijote’ y no te lo has leído? ¿O que hagas alarde de tu creatividad y el conocimiento de la obra de Gloria Fuertes para que escribas un poema emulando el estilo de la poetisa madrileña? ChatGPT acude en tu ayuda: un prompt rápido y tienes la solución. ¿Que no te satisface? Pídeselo otra vez depurando un poco más la orden hasta que des con tu trabajo ideal (copiado, eso si).

Ante este aluvión de trabajos generados con ChatGPT con más o menos pericia la educación está tomando cartas en el asunto: hay quien ha optado por la prohibición tajante de su uso y ha capado sus equipos para que no se pueda acceder, pero en estos tiempos que corren es como ponerle puertas al campo. Otros centros han invitado a su alumnado a entregar trabajos a mano, porque claro, no es lo mismo copiar sin medida cuando la tarea consiste en pulsar una combinación de teclas que el esfuerzo que supone escribir a la vieja usanza.

Pero si hay chatbots para crear contenido con IA, también existen herramientas para detectarlo. El clásico juego del gato y el ratón, solo que esta vez con un ratoncito con más de más de 175 millones de parámetros entrenado 24/7 por quienes lo usan. Con esa premisa, habrá a quien le consuele saber que la propia OpenAI cuenta con su propio detector, gratis y en abierto, llamado AI Text Classifier. Malas noticias: cuando lo probamos, no necesitamos mucho esfuerzo ni triquiñuelas como usar Quillbot o parafrasear.org para modificar los textos para meterle unos cuantos goles por la escuadra. Otros detectores como Writer.com o GPTZero corren una suerte similar: cumplen su función moderadamente bien, pero principalmente con textos en inglés y que no han sufrido modificaciones. Pero cualquier estudiante un poco perspicaz encontrará formas de modificar un poco los textos o de personalizarlos lo suficiente.

¿Cualquiera? Bueno, siempre que sea una persona con un poco de cuidado y sentido común, que a veces es el menos común de los sentidos. Porque a veces, pasan cosas.

As an AI language model…

Porque igual que cuando Wikipedia era el rey a la hora de copiar información y había quien se dejaba el resaltado azul de los enlaces en su documento de texto que luego imprimía a color para la entrega (todos hemos sido jóvenes e inconscientes), hoy hay quien ni se molesta en leer la respuesta de ChatGPT.

El modelo de lenguaje por Inteligencia Artificial GPT puede ser muy potente y capaz de aprobar exámenes de medicina y derecho como un estudiante humano, pero no deja de ser una máquina y lo sabe, por eso a veces reconoce sus limitaciones explicando que «como un modelo de lenguaje IA» (As an AI language model, en inglés)…¿y qué pasa si no lees la respuesta de ChatGPT? Pues que lo pegas tal cual.

Ya no digo leer el texto al completo (que también), es que hay quien no lee ni las primeras líneas. La medida de hacer trabajos y exámenes a mano se ha implementado en algunos institutos de California (según el San Francisco Standard) y también en las ocho principales universidades australianas, pero ni con esas:

No, hacer trabajos manuscritos no era la solución para evitar ChatGPT. Y a grandes males, grandes remedios: la desarrolladora y docente Catherine Winters ha pedido a ChatGPT que elabore una advertencia sobre el uso de ChatGPT en sus clases para facilitarlo en sus planes de estudio tal cual con bastante mala baba:

Texto

Una forma de decir que sí, el profesorado conoce ChatGPT, sabe usarlo y también puede caer en esos despistes (fíjate en la firma) que te pueden salir muy caros.

Hasta ahora nos hemos centrado en las trampas con ChatGPT en el mundo académico, pero que pueda generar textos es precisamente una de las grandes bazas de productividad aplicables a cualquier campo.

Así, puedes irte a Amazon.com y buscar entre las reviews la fórmula mágica de ‘As AI language model’ y encontrar que sí, ChatGPT ya está escribiendo reseñas de producto. Lo mismo sucede si vas a la plataforma de reseñas Yelp. Una de las misiones de Elon Musk en Twitter es contabilizar los bots que hay y una buena forma de empezar es usar el buscador con la frase chivata.

Porque la inteligencia artificial es un arma ideal para disparar la productividad y realizar tareas en menos tiempo, pero afortunadamente todavía no es una herramienta autónoma en la que delegar completamente. Después de todo, solo es un modelo de lenguaje por IA.

Portada | Eva Rodríguez de Luis con Bing

En Genbeta | Siete trucos que uso para conseguir mejores resultados introduciendo prompts en ChatGPT



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